18/6/13

Remen, remen, remen

Si hay algo que no quiero que nadie piense de mi es que soy auto compasiva.

Este último tiempo, cuando digo que trabajo doce horas en tres lugares diferentes, me da miedo caer en un discurso lacrimógeno sobre como afronto las responsabilidades que me corresponden.

Hace rato ya dejé de pensar que todo es injusto, que porque me tengo que partir en mil pedazos para subsistir y cosas así. No hago nada que un padre de verdad no haría. Conozco muchos casos como el mío, no soy única ni especial. 

Y créanme que es muy difícil no caer en la llorona (era Mariana de Melo #perdón) que patalea por lo cruel que es la vida. Oh no, no way. No se puede hacer eso. Estoy sana (?) hiji también y mis brazos no remaron ni la mitad de lo que pueden todavía.

Yo no tengo intenciones que nadie me haga un monumento por nada de nada, con que mi hija se enamore de mi cada vez que me abraza, como me pasa a mí, estoy hecha, cuentas saldadas.

Quiero eso y como todos los seres humanos que no me rompan las pelotas. Parece poco y simple pero es un oasis en el desierto a veces.

Y cierro esto mandándole un mensaje a mi psicóloga, MÁS VALE QUE ME HAGAS UN LUGAR EN LA AGENDA ANTES  DE QUE LA  SIGA CLAUDIOMARIADOMINGUEANDO!


2 comentarios:

  1. me estoy leyendo todo, qué lindo blog. yo me vine a vivir a un pueblo en el ombligo de la nada, siento, por otro costado, algo de lo que decís vos. abrazo

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    1. gracias por pasar y por lo que decís.
      Ya me agendo tu blog para leer con tiempo.


      gi

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