29/1/16

I quit, I give up

El año pasado tuve la mágica idea de hacer algo que, sin dedicarle demasiado tiempo, me brindara unos mangos extras. 
Mi horario de trabajo culmina a las 14 horas y desde ese momento ya me entrego a las delicias de la maternidad y de manejar mis (sus) tiempos como me place. 
Soy una persona muy entusiasta, cuando se me pone algo en la cabeza puedo pasar más por intensa que por entusiasta y ponerme a vender ropa como una mantera, dentro de las cuatro paredes del departamento y a través de fb, se presentaba como una alternativa gloriosa para sumar unos mangos más a la(s) casas(s).

Primero arranqué revendiéndole algunas cosas a la coneja y después pensé que era una regia idea, comprar ropa yo en algunos sitios y venderla acá a amigas, conocidas, colegas, familia etc.

Y con la ropa es todo risas hasta que tenés que pasar a la parte de vender. Esa parte que incluye una persona que está interesada en algo que vos tenés y por eso te va a pagar un precio que vos le fijaste al objeto, parece sencillo para algunos seres humanos pero créanme que no lo es.

Para ser vendedor hay que querer tratar con las personas . 
Yo más allá de la risa que muchos larguen en este momento, se tratar con las personas, lo hago a diario, a veces en momentos muy difíciles, en donde no tenés ganas de ver una boluda con un micrófono que te venga a preguntar cómo fue que salieron dos horas de la casa y los chorros les llevaron hasta la mesita de luz. O sea que tengo tacto, tengo muy buenos modales y me considero una persona agradable, cuando quiero.

Pero venderle ropa a mujeres es otra cosa. Las prendas que vendía eran económicas, cuando todos sabemos que la ropa en nuestro país es de cara a carísima cuando hablamos de calidad. 
Estas eran unas remeritas con dos gatos dibujados que sabemos son casi descartables, por lo que los precios eran un muy accesibles y ni toquemos el tema de TODO NEGRO, NO TAX, HOLA AFIP.

Si bien todo sumó, todo ayudó, me agoté y decidí que era un buen momento para rematar todo, y cuando digo rematar hablo de regalar prácticamente la ropa que tenía parada ahí.
En un local una remera no baja de los 300 mangos, yo quería venderlas todas así que las puse a 50, 60 70$, pero no contaba con la existencia de ellas,de ese tipo de mujer que quiere pagar 50 pesos por algodón egipcio.

- ¿Hola, de qué tela es?
¿50 PESOS SALE EN SERIO ME ESTÁS PREGUNTANDO DE QUÉ TELA ES?
Llevala y si no te gusta se la regalás a tu hermana, pero no me vengas a hacer preguntas sobre la industria textil porque soy capaz de quemarla antes de vendertela por seca huevos.

-¿Qué talles es? ¿Me la puedo probar?
Tengo una idea te la llevas, me pagás y ni charlamos y si no te cabe, andá a meterte un local del centro con 50 grados a probarte 56 remeras para llevarteNADA.

-¿Dónde se pueden ver? ¿Tenés un local? ¿Puedo ir a las cuatro de la mañana?

-¡Reservamela, no me la vendas!
Esas generalmente, después se deben mudar y cambiarse la identidad porque no aparecen más.

Agradezco a las que entendieron el concepto de compra a través de una red social y que tienen bajas expectativas para no desilusionarse.

Se preguntarán ustedes si esto no será mala publicidad para mi kiosko, hasta la mala publicidad ES publicidad girls.






5 comentarios:

  1. Un día te voy a contar mis historias de pobra y el rubro eléctrico.
    Te abrazo fuerte.

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  2. Que pena vivir lejos, por aquí padecemos que la ropa sea carísima y de mala calidad. La traen desde Bs As u otra ciudad y cobran lo que quieren. Saludos y a seguir pensando proyectos.

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  3. Una de las peores ideas de mi vida, fue hacerme la artesana jipy...

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  4. sabés que cuando vi las preguntas de talle y ble pensé absolutamente igual? qué talle es? el de tu culo forra.

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